Colección: Curar y madurar carne de caza en casa

Alce secado al aire. Jamón y panceta de jabalí. Cecina de venado, y biltong de tu propio lomo. Parte de la mejor carne curada del mundo se hace salando la carne y colgándola, y empieza con un animal que ya tienes.

La maduración cambia la carne de caza más de lo que casi nadie espera. Colgada como toca, la carne se relaja y el sabor gana fondo: tierna donde estaba dura, más redonda donde estaba plana. Es una pieza distinta de la que te habrías comido fresca esa misma semana, y no te cuesta más que tiempo y un sitio fresco.

Tu gancho Meatdryer hace los dos trabajos. Cuenta los días de maduración, lee la temperatura y la humedad alrededor de la carne y —si la estás secando para hacer una bresaola o un jamón— la pesa durante todo el camino para que sepas cuándo ha perdido lo suficiente. La aplicación lleva la receta.

No hace falta experiencia. Una bodega, un garaje, un cobertizo sin calefacción, una caseta: qué puedes colgar, y cuándo, depende más de la pieza y de la estación del año que de la habitación.

¿No cazas? ¿O quieres meterte más a fondo en los oficios en sí?

La carne de caza no es vacuno

La carne de caza plantea tres problemas propios.

Llega toda de golpe. Un animal entero baja en una sola tarde, y cada una de sus partes pide una decisión en una semana o poco más.

Es magra. Casi todas las recetas de curado se escribieron para el cerdo. La caza se seca más rápido de lo que dan por hecho: misma receta, mismo sitio, otro resultado.

Y la regla de la grasa cambia según lo que hayas abatido. El jabalí lleva su propia grasa y se comporta casi como el cerdo. El ciervo apenas la tiene, así que la grasa tiene que venir de otro sitio o acabas con algo seco y duro.

Nada de esto es difícil una vez lo sabes. Simplemente no es lo que cuentan los libros.

Las primeras horas

  • Después del disparo

    Aquí empieza el reloj. Una canal caliente y unas tripas calientes son el origen de lo que sale mal, y nada de lo que hagas después lo arregla. Tu gancho todavía no tiene trabajo: esta parte es cosa tuya, de un cuchillo y de la luz que te quede.

  • Dónde lo evisceras

    Si puedes, llévate el animal al sitio fresco donde vayas a colgarlo y eviscéralo allí. Es más limpio, es más fácil y no trabajas en el suelo. Eviscerar en el campo, donde cayó el animal, es la opción cuando pesa demasiado para moverlo o cuando vas a tardar en volver: lo cuelgas, lo evisceras y luego te lo llevas a casa.

  • Llevarlo a casa limpio

    Una bolsa para carne de caza, o bolsas de plástico grandes, para el trayecto. Mantén la canal fuera de la tierra y del polvo. Casi todo lo que sale mal en esta fase es por el manejo, no por el tiempo.

Dónde vas a colgar el animal

Un animal entero ocupa más de lo que uno se imagina al principio, y necesita frío. Lo ideal es una cámara frigorífica, y poca gente tiene una.

Lo que usa la mayoría de los cazadores es un garaje, un cobertizo o una bodega: un sitio sin calefacción, a la sombra, donde el aire pueda moverse alrededor de la canal. Mejor aún si está libre de insectos y bichos; y si no, usa una funda protectora contra moscas y cuelga la canal lo bastante alto como para que las plagas no lleguen.

Sin frío artificial, todo es de temporada. El espacio sigue al tiempo que haga, y un otoño suave decide cuánto puedes colgar antes de tener que despiezar el animal. El gancho lee la temperatura y la humedad justo donde cuelga la canal, así que sabes lo que está haciendo el espacio en lugar de suponerlo.

Colgar y madurar

La maduración es lo que ocurre cuando la carne se queda colgada en aire frío y en movimiento. Las enzimas de la propia carne van soltando las fibras mientras la superficie pierde humedad, así que sale más tierna y sabiendo más a sí misma. Es la combinación de tres cosas —tiempo, temperatura y humedad— y en algunas piezas la pérdida de peso es la cuarta, aunque eso ya es un paso más allá.

Los días de calendario son la forma de siempre de contar la maduración, y siguen siendo el número que ves en la etiqueta de una tienda. Por eso el gancho cuenta días de maduración: el número que usa el oficio, donde 21 días son 21 días a temperatura de refrigeración. Tu cobertizo no la va a mantener clavada, y la carne madura más rápido cuanto más calor hace, así que el gancho va convirtiendo sobre la marcha: en una semana suave llegas antes a 21 días reales.

¿Prefieres la medida en bruto? Tienes los grados día como opción: temperatura multiplicada por tiempo, siempre en Celsius. La aplicación lleva el objetivo de cada animal y cada pieza.

Despiezar el animal

  • Antes de colgarlo

    Primero salen las patas y la cabeza. Luego se cuelga, y a partir de ahí todo se hace con el animal levantado del suelo.

  • El desollado

    Se hace mejor en caliente que en frío. Algunos cazadores dejan la piel puesta durante toda la maduración: mantiene la carne limpia y evita que la superficie se endurezca formando una costra que luego habría que recortar. Otros quitan la piel enseguida para no meter garrapatas ni suciedad en un sitio que acaban de limpiar.

  • El despiece

    En frío, limpio y sin prisa. Paletillas, piernas, el lomo con hueso, el cuello, y después los músculos de cada pieza. Cuartear el animal donde cayó es cosa de monte, cuando hay que repartirse el peso: funciona, pero no es donde elegirías hacerlo.

Decidir qué sale de cada pieza

Aquí es donde el camino se bifurca, y el secado es solo uno de los caminos.

Buena parte de la carne se come mejor tal cual, una vez madurada. El lomo, la parte alta de la pierna y el solomillo no piden más que calor suave —sous vide, o poco a poco y a baja temperatura— y son la razón por la que se madura carne en primer lugar.

Luego está lo que se cura. Partes de la pierna —la tapa y la contra, las piezas grandes de la cara interior y de la exterior— salen muy bien en biltong, y es un buen primer proyecto. La pierna entera es el jamón completo: no es difícil, pero es un compromiso largo y probablemente no sea por donde empezar.

El resto —paletilla, cuello, recortes— es para picar. Salchichas, salami, hamburguesas.

Qué piezas curar

Dónde está
Tamaño
En qué se convierte
¿Empezar por aquí?

Lomo

Pierna, despiezada

Pierna entera

Falda

A lo largo del espinazo

Tapa, contra y redondo, dentro de la pierna

Toda la pata trasera

Sobre las costillas

Pequeño, parejo, sin hueso

Un par de kilos por pieza

La pieza más grande del animal

Pequeña en un ciervo, generosa en un jabalí

Bresaola, lonzino

Biltong, bresaola, cecina de venado

Jamón curado al aire: prosciutto, jamón

Panceta, si tiene grasa

No: es un compromiso largo y no es tu primera pieza

Sí, si es de jabalí y hace suficiente frío

Curado y secado

El curado es la fase de la sal y las especias, y decide en qué puede convertirse la carne. El secado es lo que viene después.

La sal. Gruesa, sin yodar, directamente sobre la carne. Cuánta depende de la pieza y de la receta: puedes cubrirla con generosidad y dejar que el tiempo decida dónde acaba, o pesar la carne y pesar la sal para que no se te vaya más allá de donde apuntabas. Este es el único paso en el que adivinar te cuesta la pieza.

El reposo en frío. Recipiente hermético o bolsa de vacío, en la nevera, sin tocarla. El frío mantiene la seguridad mientras la sal viaja de forma pareja por el músculo en lugar de quedarse en una costra por fuera.

Enjuaga y luego vístela de especias. Quita bajo el grifo la sal que sobra: la que querías ya está dentro. Vinagre por la superficie si te gusta: baja el pH de fuera, aporta un punto ácido y ayuda a que agarre la capa siguiente. Sécala bien a golpecitos, luego una película fina de aceite de oliva para que las especias se peguen, y luego las especias. Pimienta, enebro, hinojo, ajo: quédate más corto de lo que te pide el instinto, porque la costra se concentra a medida que la carne se seca.

El ahumado en frío, si lo quieres, va antes que las especias. Aporta sabor y nada más: la carne nunca llega a calentarse, porque lo que sale del gancho al final está secado al aire y crudo.

Y entonces se cuelga. Átala con hilo bramante para que cuelgue recta y se seque de forma pareja, y cuélgala del gancho, o del gancho accesorio si es una pieza pesada o un jamón entero. El curado lo decide la pérdida de peso, no el calendario, así que la carne se pesa durante todo el camino mientras se leen la temperatura y la humedad a su lado. Si hay insectos, usa la funda protectora contra moscas: está hecha para quedarse separada de la carne en lugar de apoyarse en ella, así que lo que encuentran es la funda y nunca la superficie que estás secando.

Lo que sacas de cada animal

  • Jabalí

    El que se comporta como el cerdo, porque casi lo es. Jamón de la pierna, coppa del cuello, panceta de la falda, salami de la paletilla. Lleva su propia grasa, y eso lo convierte en el animal más indulgente para empezar.

  • Ciervo, corzo y gamo

    Magra, oscura y la mejor bresaola que vas a hacer. El lomo se seca hasta quedar muy cerca de un lonzino, la pierna entera se convierte en cecina de venado, sus piezas sueltas en biltong y jerky, y los recortes en salchichón de ciervo. La grasa tiene que venir de otro sitio: lo habitual es tocino de cerdo.

  • Caza menor y aves

    Menos tradicional, y aun así merece la pena probarlo. La liebre y el conejo se secan pequeños y rápido. Una pechuga de pato curada es de lo mejor de esta lista y de lo más rápido: el magret que has visto en la charcutería es de granja, no abatido, pero el método es el mismo.

Preguntas

¿El Meatdryer sirve para madurar y para curar?

Para las dos cosas, y es el mismo gancho. La maduración va de tiempo, temperatura y humedad: una pieza colgada o un animal entero, sin añadir nada. El curado empieza con sal y luego seca hasta un peso objetivo. El gancho sigue lo que estés haciendo en cada momento, y la mayoría acaba haciendo las dos cosas.

¿Cuánto peso aguanta el gancho?

Hasta 15 kg la carne cuelga del propio Meatdryer y se sigue la pérdida de peso junto con todo lo demás. Para madurar no hace falta colgarla: cuelga el gancho al lado de una pieza pesada, de media canal o de un animal entero en el riel, y lee las condiciones en las que está la carne.

¿Funciona en un cobertizo o un garaje sin calefacción?

Sí, y es donde ocurre buena parte de esto, pero es de temporada. Sin frío artificial, un cobertizo sigue al tiempo que haga, y en un clima cálido eso deja fuera una parte del año. El gancho lee la temperatura y la humedad justo donde cuelga la carne, así que sabrás si el sitio está funcionando en lugar de confiar en que sí.

¿Es seguro que la funda protectora contra moscas toque la carne?

Está diseñada para no tocarla. La funda protectora contra moscas se queda separada de la superficie, así que lo que encuentran los insectos es la funda y nunca la carne; y es transpirable, así que no frena el secado.

¿Cuánto tardo en tener algo que comer?

Depende por completo de la pieza. El biltong y el jerky, una semana o dos. Un lomo, unas semanas. Un jamón entero y grande, varios meses, y puede llegar al año. La aplicación lo sigue todo el camino y te avisa cuando ya está.

¿Qué hay en la aplicación de Meatdryer?

Viene incluida con el gancho, y es donde las lecturas se convierten en una decisión. Recetas de todo el mundo —panceta, serrano, biltong, jabalí, caza ahumada— de principiante a maestro, con sitio para escribir las tuyas. Temperatura y humedad en directo frente a lo que pide la receta, para que veas por dónde se te está yendo el sitio. El Lab, donde cada proyecto se guarda con notas, fotos y etiquetas, para que el siguiente salga mejor que el anterior. Y la biblioteca de aprendizaje: cómo funciona el gancho, cómo elegir un sitio, cómo curar, secar y madurar. Por WiFi el gancho informa solo; donde no hay cobertura sigue midiendo y sincroniza la próxima vez que estés cerca.

¿Necesito algo más?

Menos de lo que crees. Un cuchillo, un sitio fresco donde colgar, sal y el gancho. Todo lo demás son preferencias.

Un solo gancho cubre toda la temporada: colgar, madurar y curar.