NUESTRA HISTORIA
Dual Scroll
La idea
Soy Daniel, un sueco forjado por la naturaleza indómita de los países nórdicos, donde la naturaleza, la aventura, la caza y la cocina han sido siempre un estilo de vida.
Como ingeniero y creador de software y empresas de toda la vida, he pasado años construyendo cosas. Pero siempre tuve el sueño de desarrollar mi propio producto.
Un día de lluvia, en lo profundo del bosque, ese sueño por fin tomó forma. Tuve una idea: una herramienta inteligente y sencilla que pudiera ayudar a personas como yo a reconectar con el antiguo arte de curar carne, una tradición practicada durante miles de años, mucho antes de que existiera la tecnología.
Ese momento se convirtió en el comienzo de este viaje. Una mezcla de ingeniería y herencia. Innovación y tradición. Y la pasión por recuperar el oficio atemporal de conservar los alimentos, hecho accesible para todos.
Del concepto a la creación
Para dar vida a la idea, me metí en mi “laboratorio”: el garaje.
Allí empecé a poner a prueba los retos fundamentales. ¿Cómo podía medir y predecir todo lo que importa? ¿Podía construir de verdad algo tan avanzado con una batería que durase más de un año? ¿Y cómo podía hacerlo asequible?
Diseñé la electrónica, escribí la primera versión del software y creé la app. El prototipo demostró que la idea funcionaba, pero solo era el comienzo.
Dando forma al diseño
Crear un producto de alta calidad arraigado en la artesanía y el diseño nórdico no ocurrió por accidente; surgió de la colaboración.
Para dar vida a esta visión, me asocié con mis amigos de Fjaryl, cuya experiencia de décadas en diseño industrial, interacción humana e ingeniería ayudó a dar forma al producto hasta convertirlo en algo realmente duradero.
Refinado a través del uso
No aspiramos a nada menos que a la perfección.
Por eso pasamos meses probando nuestro producto en todas las condiciones posibles: en el campo, en cada estación y con todo tipo de usuario, desde el principiante curioso hasta el maestro experimentado.
Nunca habríamos alcanzado nuestra meta sin el apoyo de personas como Göran, Momma, Fabian, Micke, Tor, Felix, Peter y muchas otras que compartieron sus habilidades, sus conocimientos y su paciencia a lo largo del camino.
Y, por supuesto, después de tanta carne, nos aseguramos de comer también un poco de pescado por el camino.